Hoy por hoy no se conoce la causa última, el motivo por el cual una persona deja de comer o come de forma descontrolada, dando lugar a trastornos en el organismo tanto de naturaleza psíquica como física.
Varios son los factores que se enumeran para tratar de explicar estas enfermedades achacables a los medios de comunicación, tanto audiovisuales como escritos, por insertar anuncios de toda índole y naturaleza, incitando a jóvenes sin formar a ser más guapas, delgadas, listas, fuertes o más ligonas a través de imágenes en las que aparecen jóvenes esqueléticas.
Tengo en mi retina, como muchos de ustedes, esas pasarelas interminables cruzadas por jóvenes modelos con claros signos de desnutrición y moviéndose como si sus músculos y ligamentos fueran a desintegrarse en cualquier momento, como si de un puzzle inarmónico se tratara.
Hemos hablado de los medios de comunicación, pero también es muy cierto que el entorno familiar puede influir de forma muy negativa en la aparición de la anorexia y la bulimia. Actitudes agobiantes de padres sobre sus hijos en relación a la alimentación incitándoles a comer más y más y comparándolos con amigos y compañeros, teóricamente más esbeltos y guapos, inducen en algunos casos, sin ser conscientes de ello, a la aparición de la anorexia y bulimia en sus hijos.
Los que formamos las sociedades modernas a veces somos muy crueles con nuestros congéneres. Las miradas, las risas, la "chufla" o la burla hacia personas con algún kilo de más puede hacer tal mella moral que no es infrecuente en estas personas que dejen de comer de forma radical para adelgazar lo antes posible.
Incluso para conseguir un puesto de trabajo es necesario ser excesivamente estilizado y antes lo consigue alguien delgado que una persona a quien le sobre algún kilo: es la dictadura de la belleza corporal bajo cánones incompatibles con una vida saludable.
Todas estas circunstancias en personas predispuestas pueden desencadenar una reacción que les coloque en una situación psíquica favorable para la aparición de un trastorno de la conducta alimentaria.
Luis Gutierrez