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TRATAMIENTO DE LA ANOREXIA Y LA BULIMIA

¿CÓMO SE TRATAN LA ANOREXIA Y LA BULIMIA?

Si les dijera que es fácil y sencillo hacer salir de un infierno de este calibre a una persona que ha caído en las garras de esta terrible enfermedad, mentiría. Los trastornos de la alimentación han sido una verdadera epidemia del siglo XX y continuarán siéndolo durante el siglo XXI si los gobernantes, los medios de comunicación, los profesores, los cabeza de familia y los profesionales de la sanidad no se conciencian de que estamos ante un problema socio-sanitario de consecuencias gravísimas y dimensiones inconmensurables.

La más afectada es la población más joven, siendo su juventud la que les hace más vulnerables a los cantos de sirena que invitan y arrastran hacia modelos de belleza incompatibles con la salud y la vida.

Cada paciente, cada ser humano, es un ser aislado en ese todo que forma la sociedad, por lo que cada sujeto atado a la anorexia o la bulimia requiere un tratamiento individualizado, si bien es cierto que existen unas directrices aplicables a cualquier paciente.

El tratamiento debe ser llevado conjuntamente por un equipo de profesionales, todos ellos capacitados para abordar los distintos trastornos de la persona que padece anorexia o bulimia.

Así, el médico general o de familia cumplirá con la misión de coordinar el tratamiento y atender las necesidades diarias del paciente y su familia. El endocrino valorará los trastornos metabólicos existentes y sus consecuencias y pondrá el tratamiento médico adecuado para superar los déficits nutricionales. El psiquiatra valorará la existencia de un problema psíquico encuadrándolo y prescribiendo la medicación necesaria para tratarlo. El psicólogo desarrollará una labor terapéutica conductual para lograr que el paciente anoréxico o bulímico reconozca su problema como tal y aprenda de qué manera puede enfrentarse a él. Por último, el nutricionista aconsejará sobre los alimentos que en cada fase de la terapia son más adecuados para el paciente, incluyendo poco a poco distintos tipos de alimentos, desde muy ligeros hasta más calóricos, sin provocar rechazo.

Este esquema de trabajo es válido para la persona anoréxica o bulímica que es capaz de salir del problema en un ambiente familiar, que es lo idóneo. Ahora bien, en algunos casos es necesario el ingreso hospitalario en unidades especializadas de trastornos de la alimentación para poder, literalmente, "salvar la vida" a la persona afectada, teniendo en cuenta el déficit nutricional al que ha llegado.

Hoy por hoy son pocas las unidades existentes para tratar este tipo de trastornos en profundidad y con garantías. Confío que las autoridades sanitarias sean sensibles al grave problema que supone y pongan en marcha tanto los recursos humanos como económicos necesarios para crear las unidades multidisciplinares ambulatorias y hospitalarias necesarias.

No puedo olvidarme del papel fundamental que juega la familia y, fundamentalmente la mujer, en la prevención de estos problemas y en la ayuda al familiar una vez que ha caído en la enfermedad. En la prevención, inculcando a sus hijos desde pequeños hábitos saludables de alimentación; y en el tratamiento siendo el apoyo moral que da fortaleza y serenidad psíquica, absolutamente necesarias para salir de la anorexia o de la bulimia. 

Luis Gutierrez

 

 

 

 

 
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